Aterriza como puedas

Sólo tenemos una oportunidad para causar una primera buena impresión

Ya, ya sé que lo has oído muchas veces. Y ya sé que lo sueles aplicar en tus relaciones diarias. Pero este mensaje no va para ti, que sé que no lo necesitas.

Esta pequeña reflexión, va para todos los encargados de hacer eso que se llama procesos de acogida en las empresas. El onboarding, que dicen los modernos.

Porque las empresas también deben causar una buena impresión a sus empleados. Y para ello, solo tienen una oportunidad.

Y esto es algo que habitualmente se abandona. Pocas son las empresas (y no digo nada ya del sector público), en las que realmente se trabaja a conciencia esta acogida yendo más allá de las pelotitas antiestrés con un bonito logo, o la taza de café con tu nombre.

¿Recuerdas tus primeros días en tu empresa? Es más… haz un pequeño ejercicio de memoria, y compara esos primeros días de las diferentes empresas en las que has estado. ¿Sacas alguna conclusión? ¿Crees que esos días condicionaron de alguna manera lo que vino después?La respuesta a esta última pregunta, al menos en mi caso particular, es sí. Sin duda alguna. Condiciona, claro que sí, y mucho.

Algunos datos:

  • El 21% de las personas que se incorporan a las empresas, la abandonan en los 3 primeros meses.
  • Según un estudio de People Fluent Research, el 25% de los abandonos suceden en los primeros 45 días y el 70% de los recién llegados toman la decisión de quedarse o marcharse en los seis primeros meses. Suma costes de selección, formación, curva de aprendizaje, etc…
  • Aberdeen Group ha constatado que un proceso formalizado de onboarding incrementa en un 69% la probabilidad de que el nuevo empleado se quede al menos tres años en la organización.
  • El 75% de los profesionales no tiene un buen recuerdo de su fase de incorporación en la empresa, según un estudio sobre los procesos de onboarding llevado a cabo por Headway Executive Search, en España.

Los trabajadores que se incorporan a una nueva empresa, lo hacen en un estado muy especial. Algunos vienen después de una larga travesía en el desierto del desempleo. Otros, después de un proceso de selección muy duro, o quizá de una oposición (insisto, organismos públicos, esto también es para vosotros). Otros, quizá simplemente estén en un periodo de transición y este sea un trabajo de “supervivencia”. En cualquier caso, cada uno de ellos lo hace en unas circunstancias muy particulares que los encargados de hacer esas acogidas, ya sean Recursos Humanos, o sus responsables operativos, deben tener en cuenta y deben conocer. Y deben darle la importancia que merece.

Sé que el día a día nos come, y que “la operación se come a la estrategia”, pero estos días, son como los primeros días de vida de un bebé: marcan para siempre, y debemos planificar esta acogida de forma estructurada.

Mis recomendaciones:

  • Habla con él. Más que enseñarle la zona de desayunos, cuéntale porqué y para qué está aquí. Cuál es su cometido, y cómo se le va a valorar. Qué se le va a medir y como se va a saber que su desempeño está siendo adecuado. Esas fantásticas evaluaciones de desempeño que hacéis.
  • Interésate por saber qué espera del trabajo. Esto no es fácil, y hay que saber escuchar, pues en esos primeros días, la persona estará bastante cohibida, y no querrá “dejarse” ver demasiado. O tal vez, no, tal vez hayáis fichado una vedette. En cualquier caso, ambas posturas dan mucha información.
  • No lo dejes fuera de las actividades de grupo o de equipo que hacéis. No hay nada peor que un “uy… olvidé que estabas aquí…”. Todos tenemos sentimientos, los nuevos y los becarios, también.
  • Estos primeros días son muy importantes para hacerle llegar toda la cultura de la empresa, tanto la formal, como la informal, códigos establecidos, de vestimenta, de comportamiento, de asistencia… Que los conozca.
  • Ponle una persona de referencia. Alguien a quien pueda acudir para preguntarle cualquier duda que necesite resolver. Ojo con esto, porque la persona a quien elijas como mentor, debe estar preparado para hacerlo (no todos valen, y seguro que sabes de quien estoy hablando), y debe incluirse esto como una tarea más en su agenda.
  • Dale independencia. Que respire… pero sin abandonarle a su suerte.
  • Y finalmente y lo más importante, trátale como lo que es: una persona. Sin duda, esto es lo que mejor funciona.

Hagas lo que hagas, consigue que tu nuevo compañero, no sienta que “ha elegido un mal día para dejar de fumar”.

Feliz fin de semana.

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