Consiguiendo resultados

¿Qué está obstaculizando tus deseos?

¿Qué pasa cuando intentas algo una y otra vez, y no lo consigues?

Cuándo se te resiste esa asignatura que te gusta y ya vas por el tercer examen… cuándo no avanzas en un nuevo proyecto… cuándo no encuentras el trabajo que buscas… cuando se te repiten las situaciones una y otra vez.

¿Qué diálogo estableces?

Contigo y con tu entorno.

¿Qué te dices? ¿Qué dices a los que te escuchan?

¿Qué pasa con tus hábitos?

¿Y con tu motivación?

Para intentar responder a estas preguntas, y conseguir avanzar, existen múltiples estrategias, que cada uno puede utilizar dependiendo de su estado, de su necesidad y de sus propias herramientas personales. Hoy os presento una, llamada WOOP, y que según su creador, es una estrategia que nos instruye a que imaginemos nuestros futuros deseos y luego identifiquemos e imaginemos qué obstáculos en nuestro interior o qué obstáculos reales nos impiden alcanzar esos deseos.

Esta herramienta pretende ser una especie de guía, de mapa y de brújula, que nos marcará hacia donde debemos orientar nuestros esfuerzos para continuar avanzando.

CONTRASTE MENTAL CON INTENCIONES DE IMPLEMENTACIÓN

Habrás oído hablar mucho del pensamiento positivo, de la visualización, y de poner tu foco en un buen resultado para poder conseguirlo. Eso está bien. Genial. Aunque por si solo no es suficiente. Y es que parafraseando al archiconocido Emilio Duró, no hay nada peor que la motivación, sin control.

Yo llevo años visualizándome delgado, y lo bien que estaría, pero aquí sigo, sufriendo la incuestionable realidad de mi báscula.

Que visualicemos y que pensemos positivamente, no basta para que nuestros objetivos se cumplan. Hace falta algo más. Es más, se puede dar la situación de que al enfocarnos  tanto en lo positivo de alcanzar nuestros objetivos, eso mismo, ese “buen rollo” creado ya nos produzca placer y que por lo tanto olvidemos “hacer” que el objetivo se cumpla. “Si quieres puedes” está bien, pero por si solo, no vale de mucho.

Es decir, al optimismo, hay que darle un cierto componente de realismo. Esto, es lo que se conoce como contraste mental, y significa concentrarse en lo positivo, sin dejar de analizar las situaciones del entorno (ya sabéis, variable de primer orden), que pueden obstaculizar el logro de objetivos.

Por otro lado, varios investigadores, han identificado y desarrollado estrategias tan sencillas como potentes, llamadas intenciones de implementación, que sirven para afrontar muchas situaciones y alcanzar a corto plazo metas que significativas.

Estas estrategias, son del estilo “Si X, entonces Y”, y nos permiten planificar las acciones que vamos a ir llevando a cabo. Con la práctica, además, esto se puede automatizar y hacer de forma que no nos demos cuenta.

Tampoco es que hayan descubierto la rueda: “si no hay pan, iré al supermercado”, “si tengo hambre, entonces como”, “cuando tenga frío, entonces me pondré una chaqueta”, “cuando la báscula grite, entonces cenaré acelgas” … pero sí que ha servido para desarrollar un método para identificar realmente qué planes queremos o no queremos hacer. Porque… realmente… ¿a quién le gustan las acelgas?

¿Y por qué funcionan estas intenciones de implementación? Porque no es lo mismo decir “quiero adelgazar”, que utilizar un plan de implementación y decir “cuando acabe de escribir este post, me voy a hacer el menú semanal”.

Pues bien, juntando las técnicas de contraste mental, con las intenciones de implementación, (MCII, en sus siglas en inglés: mental contrasting, implementation intentions) es cuando aparece este método, desarrollado por Gabriele Oettingen y que utiliza el acrónimo WOOP (wish-deseo, outcome-resultado, obstacle-obstáculo, plan-plan) y que puede simplificarse así:

1.- W: ¿Cuál es tu objetivo? Aquí puede utilizar todo esto que ya sabes de los objetivos SMART, EPIMETAS, etc…

2.- O.- Visualiza el resultado. Esto seguro que sabes hacerlo.

3.- O.- ¿Qué se opone a este resultado?

4.- P.- Diseña un plan para superar ese resultado.

Este método tiene una pega, y es que es tan fácil y obvio que podemos caer en el error, de minusvalorar sus posibilidades.

Por que claro… lo que no cuesta, no tiene valor, y cuanto más sudemos, más mérito.

¿O tal vez no?

No te pierdas las siguientes entregas en las que iremos desarrollando este método para que aprendas a buscar tus propias motivaciones y vincularte de forma mucho más positiva con tu entorno.

Imagen Designed by snowing / Freepik

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